La Autoridad Catastral Municipal (ACM) presenta una segmentación operativa caracterizada por una crisis profunda en el área de Archivo debido a deficiencias en infraestructura física, una gestión legal debilitada en controles internos y una desarticulación técnica en Sistemas que representa una debilidad estructural; si bien se utilizan herramientas tecnológicas, la ACM depende de otras instancias para su mantenimiento y desarrollo, lo que limita su capacidad de respuesta y adaptación. Mientras que unidades como la Unidad de Registros y Servicios Catastrales (URSC) y la Unidad De Analítica Inmobiliaria (UANI) se mantienen operativas, ambas enfrentan debilidades críticas: la primera por falta de liderazgo formal y personal insuficiente, y la segunda por una desviación funcional que la obliga a actuar como una instancia reactiva de trámites, subutilizando su capacidad de análisis estratégico y valoración masiva de datos territorial, el área financiera cumple funciones de soporte, aunque sin incidencia clara en la mejora del funcionamiento general en la Unidad de Información Geomántica y Geográfica(UIGG) sostiene la base técnica del catastro, pero con limitaciones que afectan la actualización y confiabilidad de la información, puesto que atiende, adicionalmente, a instancias ajenas a la ACM.
El desempeño de la ACM es regular, evidenciando una brecha significativa entre las funciones sustantivas y la ejecución real, donde la falta de procesos normalizados en archivo y la ausencia de informes de cumplimiento legal limitan la transparencia. El rendimiento de las unidades sustantivas (URSC y UANI) se califica como regular-bajo debido a la disminución de la productividad diaria, el uso de criterios discrecionales y la priorización de actividades administrativas sobre las estratégicas; esta situación se agrava por un modelo tecnológico endogámico en Sistemas que carece de interoperabilidad con entidades clave como ATM, DDRR, fiscalización una gestión administrativa-financiera que se limita a sostener el funcionamiento básico sin generar mejoras en la eficiencia global y la UIGG mantiene la operación, aunque sin avances significativos en modernización.
Aunque la continuidad operativa de la ACM está garantizada en el corto plazo a través del funcionamiento básico de sus áreas administrativa, de registros y analítica, esta se sustenta sobre una base frágil y vulnerable que requiere una transformación estructural inmediata. El riesgo se califica como crítico debido a la saturación de almacenamiento digital, la precariedad del archivo físico y la falta de respaldos(backups) certificados, factores que comprometen la integridad de la información y la transparencia institucional ante el proceso de transición. Esta insostenibilidad se agrava por la dependencia tecnológica externa de otras unidades como Secretaria de Planificación Municipal (SMP) y la Dirección de Tecnologías Información y Gobierno Abierto (DTIGA), la ausencia de protocolos de seguridad y una estructura de recursos humanos reducida y desgastada, lo que limita la capacidad de respuesta estratégica y exige un reordenamiento integral que recupere el control técnico-legal para asegurar la resiliencia y la confianza ciudadana a largo plazo.