La Subalcaldía presenta un estado operativo crítico. La falta de transparencia en la información legal y financiera impide establecer un punto de partida sólido. La gestión se percibe reactiva, con una estructura administrativa desgastada por la rotación de personal y la falta de jerarquía en unidades clave.
El desempeño es insuficiente en el ámbito administrativo-jurídico. La recurrencia de convocatorias desiertas y la falta de ejecución de proyectos POA 2025 reflejan una debilidad técnica estructural.
Se evidencia una capacidad operativa adecuada en la gestión y cierre de procesos, principalmente en bienes y servicios; sin embargo, este desempeño se ve limitado por una alta proporción de procesos de obra sin formalización contractual, retrasos en adjudicación y firma de contratos, dependencia de instancias externas y debilidades en el control y seguimiento de los procesos, lo que reduce la eficiencia, oportunidad e impacto en la ejecución de proyectos.
Por el periodo de transición varios proyectos se quedaron en curso con el riesgo de quedar sin presupuesto en la presente gestión por los plazos que conlleva un proceso de contratación, además de otros factores externos como el precio de los combustibles, los materiales de construcción.
La continuidad está en riesgo alto. La falta de claridad sobre deudas de arrastre, procesos judiciales no reportados y proyectos paralizados por conflictos políticos/financieros (caso Ministerio de Economía) sugiere que el inicio de la nueva gestión enfrentará una parálisis operativa inmediata.