• La unidad presenta un estado de gestión crítica y desarticulada, caracterizada por una falta de control efectivo sobre los activos y recursos destinados a inversión pública.
• Se evidencia una ruptura en la cadena de custodia de materiales, específicamente en el rubro de infraestructura, donde existe una discrepancia física del 40% entre el material adquirido y el ejecutado en proyectos como el de Cheka Chinchaya.
• El manejo de almacenes es deficiente, existiendo materiales en predios municipales sin registro de propiedad ni origen claro, lo que refleja una administración negligente del patrimonio institucional.
De la información preliminar proporcionada se evidencia que esta instancia opera con limitaciones significativas en cuanto a recursos tecnológicos (parque automotor en mal estado no todos cuentan con una computadora adecuada a su trabajo a desarrollar), asignación presupuestaria delimitada por otras instancias del GAMLA, frente a una creciente y diversa demanda de requerimientos por parte de las distintas comunidades. No obstante, a este contexto adverso, la SAH mantiene la continuidad operativa y atiende las necesidades de las comunidades.
• El desempeño institucional se califica como deficiente y discrecional, priorizando intereses particulares por encima de las necesidades estratégicas de la comunidad.
• Existe una baja eficiencia en la inversión, evidenciada por la existencia de infraestructuras concluidas o paralizadas desde la gestión 2022 (como las baterías de baños en Muramaya) que no prestan ningún servicio a la ciudadanía.
• La planificación operativa carece de rigor técnico; los proyectos de preinversión se ejecutan por imposición, lo que genera conflictos de gobernanza y falta de aceptación social en comunidades como Chicani.
• El área financiera muestra un cumplimiento normativo formal en la compra, pero una ausencia total de fiscalización post-adquisición, permitiendo gastos no prioritarios y falta de transparencia en los descargos.
El personal técnico, operativo y administrativo de la SAH, desarrolla sus funciones en un entorno caracterizado por limitaciones estructurales significativas. Entre estas se identifican la insuficiente asignación presupuestaria, la obsolescencia de la infraestructura y una demanda creciente de servicios. Esta situación incrementa el riesgo de afectación a la continuidad operativa, la calidad del servicio y la sostenibilidad de los proyectos y actividades que irían a beneficiar al sector.
Aun así el personal dependiente de la SAH ha estado tratando de efectuar que haya una continuidad de los proyectos y actividades que se desarrollan dentro de la zona.
• La continuidad operativa de la Subalcaldía está seriamente comprometida por la falta de una planificación técnica de mediano y largo plazo.
• La gestión actual deja un escenario de alto riesgo operativo y legal, debido al abandono de materiales en vía pública y el posible daño económico por sobreprecios y faltantes de inventario.